Ahora que la temporada de bodas llega casi a su fin y una vez encarrilada la labor de pos proceso, llega el momento de empezar a mostrar el trabajo de este intenso pero gratificante año.
Me gustaría empezar por una de las bodas más completas de las que he disfrutado este año. Erika y Aitor decidieron celebrar su boda en el Balneario de Orduña, con una ceremonia al aire libre celebrada en su patio interior con banquete y baile en el mismo restaurante del hotel. Detalle importante que a veces se suele pasar por alto, pero que los fotógrafos (al menos en mi caso) solemos agradecer ya que elimina uno de los factores más incómodos a los que tenemos que hacer frente a menudo: los desplazamientos. Llegar a un lugar y no tener que andar preocupándose del tráfico, las distancias, los tiempos, el aparcamiento… da mucha tranquilidad y permite centrarse más en lo que uno debe centrarse que es de captar buenas imágenes.
El hecho de que la ceremonia fuera al aire libre, además, añade la luz natural como protagonista de las fotos, lo que imprime a las imágenes esa naturalidad en los colores y en las escenas muy lejos de las complicadas luces amarillas-naranjas-verdes de muchas iglesias de la zona que tantos quebraderos de cabeza nos dan en muchas ocasiones.
Tanto Erika como Aitor tuvieron la amabilidad de dejarnos fotografiar los momentos previos a la ceremonia, cuando los nervios y en muchas ocasiones, el caos, reina en las casas momentos antes del enlace. Aunque para ser sincero, no fue el caso ya que tanto Aitor como Erika estaban bien serenos y tranquilos a una hora de la boda.
En definitiva, una boda muy agradable de retratar, con buena gente como protagonista y visualmente muy atractiva.
Aquí, una muestra de ese día:






































































































